Dos venezolanos implicados en el secuestro y asesinato de joven repartidor

Un joven repartidor de “delivery” fue secuestrado y asesinado por sus supuestos amigos, quienes serían integrantes de una banda criminal. Dos de los implicados serían venezolanos.

El hecho se registró en la ciudad de Cañete, Perú. La víctima, Fares Junior Alberto Soto Wong, murió a manos de los captores, luego de negarse a pagar la recompensa que estos le exigían a cambio de su liberación.

Se conoció que la víctima, quien trabajaba como repartidor para una empresa de delivery, fue sacada de su vivienda por su propio amigo, quien lo engañó para citarlo en un lugar específico. Cuando Soto Wong llegó al sitio, los maleantes lo raptaron.

Para liberar al repartidor, los delincuentes exigían una suma de 100 mil soles (unos 300 dólares), la cual era una cantidad exorbitante para la familia del trabajador, informó el noticiero 24 Horas.

Identifican a los venezolanos implicados

Los criminales llevaron a la víctima a un lugar de cautiverio en San Juan de Miraflores, donde lo torturaron hasta quitarle la vida.

La División de Investigación de Secuestros logró identificar y capturar a tres integrantes de esta banda criminal “El Lampa de Los Piratas”. Dos de los implicados son ciudadanos venezolanos. No se reveló la nacionalidad de la víctima ni del tercer involucrado.

Los detenidos responden a los nombres de Jun Daniel Linares Rodríguez (21), Yusrmelys Mendoza Torrealva (23) y al cabecilla de la banda Andri Matute Tovar (25).

Según el jefe de la División de Secuestros, el coronel Jorge Carpio, detalló que la participación de la mujer fue importante para la comisión del crimen. “La participación de los tres ha sido activa y también la de ella (Yusrmelys), porque ella es la persona que hace una transferencia de la cuenta bancaria del agraviado a una de sus cuentas durante su cautiverio”, declaró el coronel.

«Ya habían decidido acabar con su vida»

Indicó que, ante la negativa de negociar el monto exigido como recompensa, los delincuentes ya habían decidido acabar con la vida de la víctima. “Ellos, a través de esa exigencia económica, querían sacar también un provecho adicional, porque el destino de esta persona ya habría sido acabar con su vida”, describió.

Un factor que reforzó la teoría del coronel fue la elevada suma de dinero que exigieron los delincuentes, pese a que la víctima no contaba con altos recursos económicos. “Él trabajaba para una empresa haciendo delivery, pero tenía familiares que sí eran profesionales, y las amenazas extorsivas referentes a esta exigencia económica para darle libertad eran dirigidas hacia ellos, pero, lógicamente, era una suma exorbitante y ellos se mantenían en esa posición y no querían negociar”, manifestó.

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